Resumen
Antecedentes: Una proporción considerable de la población mundial ha sido vacunada para prevenir infección por SARS-CoV-2. En la práctica clínica, sin embargo, casi cualquier manifestación neurológica que se produzca después de la vacunación se ha atribuido a la vacuna, generando dudas sobre su seguridad. En 2013, la OMS creó los criterios de Efectos Adversos Posteriores a la Inmunización (AEFI), por sus siglas en inglés, para establecer la relación entre una vacuna y sus efectos secundarios, pero éstos parecen no disipar las dudas sobre la gravedad y la causalidad de la vacunación. Métodos: Se midió el nivel de concordancia mediante la metodología kappa de Fleiss. Diecisiete observadores (cinco neurólogos, cuatro especialistas en enfermedades infecciosas y ocho residentes de medicina interna) calificaron de forma independiente 11 casos tratados en nuestro servicio, que presentaban síntomas neurológicos dentro de los 21 días posteriores a la vacunación contra el SARS-CoV-2 según los criterios de la AEFI. Resultados: Se encontró pobre concordancia entre los 17 evaluadores en cuanto a severidad (k=0,088) y causalidad (k=0,025). Al analizar por subgrupos de evaluadores, la concordancia para la gravedad fue moderadamente mayor entre los neurólogos (k = 0,383) y para la causalidad entre los residentes de medicina interna (k = 0,117).
Conclusiones: Los criterios AEFI no permiten, por sí solos, establecer la relación entre una vacuna y efectos neurológicos adversos. Por lo tanto, es esencial crear herramientas más útiles que permitan a los médicos y legos tener más confianza en este desafío.
