Resumen
Introducción: La información sobre la mortalidad por infarto cerebral en pobladores que viven a grandes altitudes es controversial, y durante la pandemia por coronarivus (COVID-19) disminuyeron las atenciones presenciales, por lo que existió un impacto negativo inclusive en la población sin COVID-19. Objetivo: Evaluar la mortalidad y el pronóstico funcional a los tres meses en pacientes con infarto cerebral que viven a gran altitud (Cusco, 3300m encima del nivel del mar) durante la pandemia por COVID-19. Metodología: Se realizó un estudio longitudinal analítico entre enero de 2020 a enero de 2022 en un hospital de Cusco, incluyendo pacientes adultos diagnosticados con infarto cerebral sin diagnóstico de COVID-19, a quienes se les realizó seguimiento por 90 días, evaluando mortalidad y discapacidad funcional (escala de Rankin modificada ≥ 3). Se evaluaron factores de riesgo clínicos y de laboratorio, obteniendo hazard ratios (HR) crudos y ajustados a través de modelos de regresión de Cox, con sus intervalos de confianza al 95% (CI95%). Resultados: Se incluyeron 123 pacientes con infarto cerebral. A los 90 días de seguimiento se identificaron 28 fallecidos (22.7%), y 80 pacientes (65.0%) con discapacidad funcional. En los modelos ajustados por género, edad, puntaje de ASPECTS y antecedente de hipertensión arterial, la única variable con mayor riesgo fue el puntaje NIHSS al ingreso, tanto para mortalidad (HR 1.14, CI95% 1.09 -1.20), como para discapacidad funcional (HR 1.07, CI95% 1.04-1.11). Conclusiones: En pacientes con infarto cerebral atendidos en una ciudad a gran altitud durante la pandemia por COVID-19, el puntaje de NIHSS al ingreso es el factor de riesgo más importante para determinar la mortalidad o discapacidad funcional a los 90 días, con un incremento en el riesgo de aproximadamente 10% para ambos desenlaces por cada punto adicional en la escala.
